Involucramiento
de los jóvenes en la programación de la
prevención
También
disponible en inglés [HTML]
[PDF] y en francés [HTML]
[PDF].
Una de las
bases que constituye la esencia del desarrollo de los jóvenes/programas
de la salud sexual es que la gente joven aprovecha
más de una experiencia cuando ellos están
activamente involucrados.1 La
investigación también muestra que los programas
para jóvenes desarrollados entre jóvenes
y adultos pueden ser sumamente efectivos en desarrollar
las habilidades de los jóvenes y en reducir los
comportamientos sexuales de riesgo. Tales programas ayudan
no solamente a quienes los desarrollan sino al mismo tiempo
tienen un mayor efecto en los jóvenes que reciben
los servicios.2
Sin embargo,
demasiadas veces, las actitudes de adultos aunque bien
intencionados disminuyen la participación efectiva
de los jóvenes. Por ejemplo, los programas que incorporan
a los jóvenes en calidad de símbolo o sin
la preparación necesaria de los jóvenes o
del personal directivo. En ambos casos se vislumbra el
fracaso. Ambos jóvenes y adultos pueden tener grandes
esperanzas de una colaboración exitosa. Sin embargo,
cuando los planificadores no conceden suficiente tiempo
y esfuerzo al desarrollo de técnicas de ambos jóvenes
y adultos para poder trabajar en colaboración, o
cuando se intenta utilizar a los jóvenes de forma
superficial, los esfuerzos para involucrar a los jóvenes
tendrán poco éxito.
La participación
genuina y efectiva de los jóvenes exige un compromiso
serio de parte de la organización y de todos los
empleados. Todo adulto que trate de involucrar a los jóvenes
en forma significativa en programas de prevención
tendrá que examinar la estructura y cultura de su
organización para identificar y desarmar los obstáculos
a la participación de los jóvenes. Más
aun, el personal debe comprender y aceptar que el involucramiento
efectivo de los jóvenes en programas de prevención
a menudo significa cambiar las reglas y las prácticas.
Por ejemplo, cuando los fondos del gobierno no cubren los
gastos de comida, muchas veces los jóvenes no pueden
participar. Los programas deben encontrar nuevas fuentes
de financiamiento para cubrir los gastos de los jóvenes.
Otros cambios típicos incluyen cambiar el horario
de trabajo, cambiar los lugares de reunión y/o alterar
los estilos de comunicación de los adultos y los
jóvenes involucrados.
Los
beneficios del involucramiento de los jóvenes
Involucrar
a los jóvenes directamente ofrece beneficios a los
jóvenes y a la organización que les sirve.
Por ejemplo, los jóvenes adquieren experiencia y
confianza en sí mismos mientras que las organizaciones
adquieren una perspectiva fresca en cuanto a la cultura
joven. Las organizaciones también tienden a desarrollar
un alcance comunitario más efectivo. Sin embargo,
las organizaciones deben identificar y articular claramente
estos beneficios si los jóvenes y los adultos van
a cultivar el concepto del involucramiento de los jóvenes.3
Involucrar
a gente joven ofrece a la organización los siguientes
beneficios:
- Nuevas
ideas, sin ataduras al concepto de "como las
cosas siempre se han hecho"
- Nuevas
perspectivas en el proceso de toma de decisiones, incluyendo
información más pertinente acerca de las
necesidades e intereses de los jóvenes
- Respuestas
sinceras sobre los servicios existentes
- Información
adicional para análisis y planificación
que quizás sea solamente disponible a los jóvenes
- Alcance
más efectivo que provea información importante
de joven a joven
- Recursos
humanos adicionales al compartir responsabilidades por
parte de jóvenes y adultos
- Una mayor
aceptación de mensajes, servicios y decisiones
ya que los jóvenes fueron parte de su desarrollo
- Revitalización
al unir la energ'a y el entusiasmo de los jóvenes
y las destrezas y experiencias profesionales de los adultos
- Una mayor
credibilidad de la organización, tanto entre los
jóvenes como para sus aliados
Involucrar
a gente joven les beneficia de las siguientes formas:
- Una mejor
posición en la comunidad
- Un mejoramiento
de sus habilidades e incremento de su auto-estima
- Nuevas
destrezas y experiencias como líderes
- Un mayor
conocimiento y comprensión de otras culturas
- Una mayor
auto-disciplina y un mayor manejo del tiempo
- Una mayor
comprensión de los papeles moltiples de los adultos
- Mayores
posibilidades de trabajo4
Involucrar
a gente joven puede tener un impacto sobre el éxito
de los programas. Un ejemplo es el Programa de la participación
de pares de Northland (Project Northland Peer Participation
Program), realizado en varios distritos escolares
y en comunidades contiguas en el noreste de Minnesota.
El programa involucró a estudiantes en la planificación
y promoción de actividades sociales sin alcohol
para determinar si tal participación está asociada
con la reducción del uso del alcohol entre los estudiantes.
La evaluación muestra una correlación positiva
entre la participación de los estudiantes en la
planificación de las actividades y el uso disminuido
del alcohol por los estudiantes involucrados en el programa,
en contraste con aquellos estudiantes que no estu vieron
integrados. Además, la evaluación muestra
un aumento de la aceptación de las actividades sin
alcohol por la población estudiantil en general.
Este estudio sugiere que integrar a los estudiantes en
la planificación de sus propias actividades puede
ser efectivo en prevenir o reducir el uso del alcohol entre
los adolescentes involucrados y en cambiar las actitudes
entre los adolescentes que no estuvieron integrados.
Alianzas
entre jóvenes y adultos
La esencia
de involucrar a los jóvenes es una alianza entre
adultos y gente joven. Una alianza efectiva contribuirá a
resolver los problemas de la comunidad. Una alianza que
funciona también reconocerá las contribuciones
de cada participante, sean jóvenes o adultos.
En teoría, tal alianza parece buena y deseable,
pero ponerla en práctica no es siempre fácil.
Las dinámicas
del poder, generalmente arraigadas en normas culturales,
pueden hacer difícil que jóvenes y adultos
se sientan cómodos trabajando juntos. Años
de instrucción formal en las escuelas generalmente
les enseñan a los jóvenes que lo normal es
esperar respuestas de parte de los adultos. Algunos jóvenes
temen que sus propias ideas sean ignoradas, disminuidas
o vetadas. Los adultos, por su parte, frecuentemente subestiman
el conocimiento y la creatividad de la gente joven. Los
adultos están también acostumbrados a tomar
decisiones sin la participación de los jóvenes,
aon cuando estos se vean directamente afectados por los
resultados. Por lo tanto, los esfuerzos para solucionar
problemas conjuntamente pueden ser difíciles, exigiendo
un esfuerzo deliberado por ambas partes.
Un investigador
a desarrollado la teoría del "Espectro de Actitudes," identificando
tres diferentes tipos de actitudes que los adultos tienen
con respecto a los jóvenes.4 Tales actitudes afectan
la capacidad de los adultos de aceptar que los jóvenes
pueden tomar buenas decisiones. Estas actitudes también
determinan hasta que nivel los adultos están dispuestos
a involucrar a gente joven como colegas en las decisiones
acerca del diseño de los programas, desarrollo,
implementación y evaluación. Las tres actitudes
son 1) los jóvenes como objetos, 2) los jóvenes
como receptores y 3) los jóvenes como colegas.
Los
jóvenes como objetos — Los adultos que toman
esta actitud se identifican con el mito de la sabiduría
adulta. Creen que saben lo que es mejor para los jóvenes.
Tratan de controlar las situaciones en las que los jóvenes
se encuentran. Creen que la gente joven tiene poco que
aportar. Además, pueden sentir la necesidad, de
acuerdo con sus propias experiencias pasadas, de proteger
a los jóvenes del sufrimiento que podr'a resultar
de algon error. Los adultos que ven a los jóvenes
como objetos pocas veces permiten más que una
participación simbólica de los jóvenes
y no tienen ninguna intención de involucrar a
los jóvenes verdaderamente. Un ejemplo podría
ser un adulto que escribe una carta a un político
elegido acerca de un tema que toca a los jóvenes
y que usa el nombre y la firma de una persona joven para
así conseguir un mayor impacto.
Los
jóvenes como receptores — Los adultos que
toman esta actitud creen que los adultos deben ayudar
a los jóvenes a adaptarse a una sociedad adulta.
Permiten que la gente joven tome parte en la toma de
decisiones porque creen que la experiencia les servirá y
suponen que los jóvenes no son todavía "gente
de verdad" y necesitan ayuda para "pensar como
adultos." Estos adultos usualmente delegan responsabilidades
triviales o tareas a los jóvenes que ellos mismos
no quieren llevar a cabo. Los adultos que ven a los jóvenes
como receptores, generalmente determinan las formas en
que los jóvenes participarán y cuentan
con que ellos se conformen a sus términos. Un
ejemplo podría ser los adultos que invitan a una
persona joven a ser parte de una junta directiva, que
de costumbre consistiría solamente de adultos.
En una tal situación, la voz del joven se levanta
rara vez y es poco escuchada. Los adultos no cuentan
con las contribuciones del joven y él sabe que
los adultos guardan todo el poder y control.
Los
jóvenes como colegas — Los adultos que toman
esta actitud respetan sinceramente a los jóvenes
y creen que aquellos tienen mucho que ofrecer ahora.
Estos adultos alientan a los jóvenes a envolverse
y creen que el involucramiento de los jóvenes
es un elemento crítico para el éxito de
los programas. Estos adultos están de acuerdo
conque los jóvenes tengan una voz igual a ellos
en la toma de decisiones. Reconocen que tanto adultos
como jóvenes tienen habilidades, fortalezas y
experiencias a contribuir. Los adultos que toman esta
actitud estarán tan cómodos trabajando
con jóvenes como con adultos y disfrutan de un
ambiente con ambos. Estos adultos creen que una participación
genuina de los jóvenes enriquece a los adultos
en la misma forma en que la participación de los
adultos enriquece a los jóvenes, y que una relación
mutua de respeto reconoce las fortalezas que cada uno
puede ofrecer. Un ejemplo podría ser emplear a
un joven para participar desde el comienzo en el desarrollo
de una propuesta para presentara una institución
para financiamiento.
Un ejemplo
excelente de jóvenes como colegas es el programa Mesa
Redonda de Jóvenes y Adultos de Pennnia (Pennsylvania
Youth Adult Roundtable) implementado por el Grupo
de Planificación Comunitaria de Prevención
del VIH en Pennsylvania. Este programa, auspiciado por
el Departamento de Salud, alienta a los jóvenes
a formar parte del proceso estatal que prioritiza los programas
para financiamiento de prevención del VIH. A través
de todo el estado, siete grupos de jóvenes en situaciones
de alto riesgo se reonen trimestralmente para discutir
los esfuerzos de prevención dirigidos a los jóvenes
y para ofrecer ideas sobre futuros esfuerzos. Los participantes
reciben un estipendio y comida gratis. En cada mesa redonda,
adultos y jóvenes desarrollan la agenda, conducen
las reuniones y promueven el diálogo entre los participantes.
Claramente el rol de los jóvenes es igual al de
los adultos en este proceso. Los adultos y los jóvenes
están trabajando en conjunto para desarrollar el
plan estatal.
Haciendo
que el involucramiento de los jóvenes sea eficaz
Para que
el involucramiento de los jóvenes sea eficaz, no
bastan las buenas intenciones. Los adultos que apoyan el
concepto de participación intergeneracional deben
estar dispuestos a identificar y alterar el ambiente de
la organización donde los obstáculos institucionales
pueden ser especialmente importantes. Obstáculos
institucionales que hacen difícil el involucramiento
genuino de los jóvenes incluyen:
- Horarios
para reuniones y trabajo — Los horarios de trabajo
de las agencias generalmente coinciden con los horarios
en que la gente joven está en la escuela o trabajando.
Para incluir a los jóvenes, los planificadores
deben identificar horarios no-tradicionales para las
reuniones. A menudo, el conflicto en los horarios de
los jóvenes y los adultos puede ser difícil
de superar. Sin embargo, es necesario el compromiso
si una organización desea seriamente incorporar
a los jóvenes. Para los adultos esto puede significar
reuniones que se hacen en la noche o durante los fines
de semana. Para los jóvenes, puede significar
utilizar las horas del servicio comunitario de la escuela
para asistir a las reuniones diurnas.
- Transporte — Mucha
gente joven no tiene vehículos propios. Los planificadores
deben llevar a cabo las reuniones en lugares fácilmente
accesibles y proveer pases de transporte o un reembolso
para los costos de transporte de los jóvenes.
- Comida — Pocos
jóvenes tienen dinero para comprar comida en las áreas
de negocios de la ciudad o en los restaurantes. Cuando
las reuniones se realizan durante horarios de comida,
la organización debería proveer comida
o fondos para comprar comida.
- Políticas
y personal de la organización — Cuando
las organizaciones han funcionado desde una perspectiva
exclusivamente adulta, el personal generalmente necesita
recibir una capacitación en integración
cultural previa a la integración de los jóvenes.
El personal debe aceptar las perspectivas e ideas de
la gente joven y estar dispuesto a cambiar las reglas
para responder a las necesidades de los jóvenes.
Las organizaciones deben proveer a los jóvenes,
aun a los de medio tiempo, los mismos equipos que se
les ofrecen a los demás empleados, tal como
computadora, oficina, casilla de correo, correo electrónico
y tarjetas personales. Las organizaciones y su personal
deben hacer un esfuerzo especifico para hacer saber
a los jóvenes que son miembros importantes y
activos de la organización. Finalmente, con
la participación de jóvenes y adultos,
las organizaciones deben desarrollar políticas
de interacción de jóvenes-adultos. Por
ejemplo, si un programa requiere un viaje de noche,
los jóvenes y adultos deben tener clao los roles
y responsabilidades de cada uno mientras que viajen
juntos. Las políticas deben respetar a los jóvenes
y su deseo de independencia al mismo tiempo que se
toman en cuenta las preocupaciones de los padres acerca
de la seguridad y la responsabilidad legal de la organización.
Elementos
de un programa efectivo de involucramiento de los jóvenes
La investigación
sugiere que los programas exitosos de involucramiento de
los jóvenes comparten elementos que incluyen:
- La gente
joven toma decisiones significativas. Identifica áreas
de importancia, desarrolla planes de acción y
escribe propuestas para implementar dichos planes.
- La gente
joven tiene la oportunidad de aprender y desarrollar
nuevas técnicas como resultado de su participación.
- La organización
emprende actividades significativas dirigida a los temas
y necesidades de la gente joven en la comunidad y no
concibe actividades para darles a los jóvenes
una práctica de la vida adulta.
- Los jóvenes
y los adultos tienen oportunidades de explorar lo que
cada uno puede aportar al diálogo. También
pueden expresar sus necesidades y expectativas hacia
el otro. De esta forma, cada grupo reconoce y valora
las contribuciones positivas del otro.
- Los jóvenes
y los adultos desarrollan relaciones de colegas, una
alianza enfocada en metas comunes. Ningún joven
o adulto está necesariamente subordinado al otro.
- La organización
asigna recursos para integrar a los jóvenes.
- La gente
joven tiene oportunidades para lograr el éxito
y sabe que hace una diferencia. La gente joven desarrolla
sentimientos de capacidad propia.
- Un nomero
equitativo de gente joven y adulta conforma la junta
de consejeros, consejos y comitivas.
- La experiencia
conjunta de jóvenes y adultos crea una asociación
en la que entienden que juntos pueden conseguir más
que por separado.
- Las actividades
se desarrollan en una comunidad autentica, no en una
artificial. Las actividades no se enfocan ni en el individuo,
ni en la organización.
- La gente
joven tiene oportunidades para reflexionar sobre su trabajo.
Lograr un
verdadero involucramiento de los jóvenes en los
programas dirigidos a ellos implica trabajo, y no es una
tarea fácil. Sin embargo los beneficios son enormes
para los jóvenes y para las organizaciones que se
dedican a ellos. Cuando jóvenes y adultos ven esos
beneficios potenciales, se dan cuenta que el esfuerzo vale
la pena y que a lo mejor es más fácil de
lo que esperaban.
- Escrito
por Kent Klindera, septiembre de 2000
- Traducido
por Larry Villegas, Jenna Tiitsman, y Mariana Toledo
Hermina
Bibliografía